Natural-eso Botánica
Velón Ritualizado 4 Ventas – Fluidez, movimiento y oportunidades
Velón Ritualizado 4 Ventas – Fluidez, movimiento y oportunidades
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Los Velones Ritualizados Trinidad Ritual-Premium están concebidos como una herramienta de acompañamiento ritual, donde la luz actúa como símbolo de enfoque, claridad e intención.
En la filosofía Natural-eso, el ritual no es superstición ni promesa externa:
es un acto consciente, un momento de pausa para ordenar la mente, conectar con la intención y dar espacio a lo que se desea trabajar.
Cada velón se presenta con funda protectora, diseñada para que el velón se queme íntegramente en su interior, cumpliendo la normativa europea CE ,lo que aporta mayor seguridad durante su utilización.
Cada velón incluye:
Una oración personalizada, específica para la intención del ritual
Un ritual sencillo y guiado, fácil de integrar en la vida cotidiana
Una combustión estable y controlada
Antes de empezar, busca un momento tranquilo. No hace falta silencio absoluto, solo un espacio donde puedas estar presente.
1 Escribe el nombre
Con un objeto fino (palillo, punta de un lápiz…), escribe el nombre de la persona a la que va dirigido el ritual sobre la cera, desde la mecha hacia abajo.
Hazlo despacio, como quien deja una intención escrita, sin prisas.
2 Unta la cera (solo la cera)
Pon 2 o 3 gotitas de aceite de oliva en la parte superior del velón, directamente sobre la cera visible, alrededor de la mecha.
Extiéndelo suavemente con el dedo.
Este gesto es simbólico: no se trata de empapar, ni de tocar el envase.
Es un momento para cuidar la intención.
3 Añade el preparado ritual
Espolvorea una pequeña cantidad del preparado que acompaña a la vela sobre la cera, sin exceso.
Menos cantidad, más conciencia.
4 Lee la oración
Lee la oración específica de ese velón en voz alta o en silencio, como te resulte más cómodo.
No hace falta dramatizar ni memorizar: léela con presencia, entendiendo lo que dices.
5 Enciende la vela
Enciende la mecha y deja que la llama actúe como punto de atención y acompañamiento.
Puedes quedarte unos minutos observando la luz o simplemente seguir con tu día.
Si lo necesitas, puedes apagar la vela y volver a encenderla más adelante.
Hazlo siempre con cuidado y de forma consciente. El ritual no se rompe por pausar, se adapta a tu ritmo.
6 Cierre del ritual
Cuando la vela se haya consumido por completo, retira los restos y tíralos junto con un poco de azúcar.
Es un gesto sencillo para cerrar el ritual con gratitud, sin darle más vueltas.
El ritual no exige perfección.
Funciona mejor cuando se hace con calma, sentido y constancia, no desde la obligación.
La vela no hace el trabajo por ti.
La luz acompaña mientras tú haces el tuyo
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